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PERFUMES

 
COMO USAR LOS PERFUMES

 

   

ELEGIR NUESTRO PERFUME

Conviene saber que si tú piel es grasa, el perfume que te apliques dura más tiempo que si tienes una piel seca.

También es interesante conocer, a raiz de lo dicho anteriormente que si tú piel es blanca y al darte un perfume su aroma no permanece mucho tiempo en el cuerpo, lo puedes solucionar poniéndote una crema y de inmediato rociarte con el perfume. Podrás comprobar que es una forma de que los perfumes que te apliques duren mucho más tiempo, puesto que las cremas tienen grasas y por lo tanto hacen que el olor del perfume se mantenga más tiempo.

Para que el olor de los perfumes permanezca más tiempo en tú cuerpo conviene aplicar el perfume en los lugares que más calor desprenden como son:  muñecas, detrás de las rodillas, pliegue de los codos, detrás de la oreja, la parte interior de los brazos y la nuca.

Hay que tener en cuenta que los perfumes que compramos no duran para siempre y su tendencia es la de evaporarse. Por lo tanto es muy conveniente conservar los perfumes en sitios oscuros y cerrados. La luz y el calor son elementos que afectan muy negativamente a los perfumes.

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El perfume es algo muy personal que debe ir acorde a tu piel, a tu personalidad, etc. Por lo tanto debe ser el sello de identidad y cuando alguien huela nuestro perfume tiene que ser un signo inequívoco de exclusividad para ser recordado.
Hay que tener en cuenta que el mismo perfume no dice lo mismo en dos personas diferentes.

Para probar un perfume, las primeras horas de la mañana son las mejores.
Una vez puesto el perfume en el cuerpo conviene esperar un poco para que el cuerpo caliente y así podemos percibir el olor del perfume mezclado con nuestro cuerpo tal y como lo van a percibir el resto de la gente.

Conviene ponerse el perfume en las muñecas, la parte trasera de las orejas, los pliegues de los codos, la parte trasera de las rodillas, el cuello y la nuca.

A la hora de ponerte un perfume, es aconsejable dejarlo sobre la piel y nunca frotarlo puesto que perderá parte de sus cualidades.
Hay que ponerlo en los lugares adecuados: cuello, nuca, orejas, muñecas y dejarlo calentar con la temperatura del cuerpo. Tenemos que echarnos la cantidad adecuada puesto que un exceso puede provocar repulsa en la gente que esté al lado.

Las personas fumadoras deben tener muy en cuenta que el tabaco disminuye el aroma de los perfumes y puede provocar que en una persona fumadora al mezclarse el olor del tabaco con el aroma del perfume produzca una mezcla cuyo olor resultante no sea agradable.

Los perfumes van muy de acuerdo con la edad de las personas. La gente joven suele usar perfumes más frescos con menos concentración de fragancias que los perfumes destinados a personas de más edad.

Así que a la hora de escoger el perfume ideal hay que tener  en cuenta nuestra edad, la forma de ponerse el perfume, echarlo en los lugares adecuados, el evento o acto social para el que nos perfumaremos. Si tenemos en cuenta esta serie de cosas seguro que triunfaremos con nuestro perfume transmitiendo todas las cualidades que nos definen.


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USO DE PERFUMES EN LA ANTIGÜEDAD

Cualquier persona se siente atraída por el perfume de las plantas y las flores. El aroma que desprenden las rosas, el perfume que sentimos al oler jazmines representan un bálsamo para nosotros que normalmente estamos dominados por la tensión de la vida cotidiana y nos hace volver a ser nosotros mismos.
Los perfumes que desprenden las plantas proceden de los aceites esenciales que contienen.

Desde hace varios siglos se usan los aceites esenciales obtenidos de las plantas en medicina y cosmética.
Hay una cantidad inmensa de esencias vegetales con los más variados efectos y posibilidades de aplicación.

Cuidarse y embellecerse es una necesidad humana realizada durante siglos. Mil años antes de Cristo los cazadores egipcios se frotaban la piel con aceite de ricinos silvestres para protegerse del sol.
En el mundo hebreo, los perfumes u olores agradables representaban la proximidad divina.
En tiempos del rey Salomón, los judíos traían de lugares lejanos especias y hierbas para realizar sus perfumes. El incienso y la mirra eran mercancías de gran valor e incluso los Reyes Magos de Oriente se las ofrecieron a Jesús en el pesebre.
Con aceite de mirra eran ungidos Reyes y Sacerdotes.
En Asiria, hacia el 3000 antes de Cristo eran famosos los jardines colgantes de babilonia por el perfume que desprendían sus flores.
Los griegos suponían que los dioses transmitían sus perfumes a las personas y los lugares.El uso de perfumes entre la población era algo corriente e incluso había perfumerias.
Los romanos también sentían gran predilección por el uso de perfumes

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